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Cómo sellar papel de acuarela para usar técnicas mixtas encima

Cada vez que abro el cajón de las espátulas y encuentro papel arrugado de intentos que no llegaron a ninguna parte, me pregunto cuánto aguanta una hoja de papel de acuarela antes de rendirse bajo una pasta de textura o un acrílico pesado. La técnica mixta tiene esa trampa: uno se enamora de una acuarela que por fin quedó bien y después quiere subirle capas encima, y ahí es donde el sellado de papel decide si la pieza sobrevive o termina en la caja de descartes.

La tienda de materiales donde compro casi todo queda por el barrio Manila, en El Poblado, cerca de donde una amiga sale los fines de semana a hacer fotografía callejera por el centro histórico. Ella dice que le gusta cazar el momento justo en plena calle; a mí me pasa algo parecido con el papel, solo que el mío se puede arruinar si no le pongo una base antes de seguir encima.

Papel de acuarela y técnica mixta: por qué el sellado no es opcional

El papel de acuarela está pensado para absorber, y ese es justamente el problema cuando uno le pone encima gesso, pastas de textura o acrílico grueso. El papel se ondula, se rompe por las esquinas o se vuelve pegajoso, como si perdiera la forma que tenía. Durante varias semanas traté el papel como si fuera cualquier superficie, hasta que entendí que necesitaba algo entre la acuarela ya terminada y todo lo que quería poner después: una capa que dijera hasta aquí llega la humedad, y de aquí para arriba se queda quieto.

No voy a entrar en si conviene pagar más por materiales de arte de mejor calidad, de eso ya escribí en otro texto, pero sí puedo decir que el sellado le saca más partido a cualquier papel que tengas a la mano, sea caro o no.

Papel de acuarela de 300 gramos ondulado antes del sellado de papel para técnica mixta

Sellar antes de empezar la acuarela fue un error que cometí al principio, con toda la ilusión de la principiante que cree que más protección siempre es mejor. Si sellas la hoja en blanco, la acuarela ya no se hunde en las fibras, se queda flotando encima como un charco sobre un mantel de hule, y pierde justo la transparencia que la hace bonita. El sellado va después, cuando la acuarela ya hizo su trabajo y lo único que falta es protegerla para lo que viene.

¿Sellar antes o después de subir el acrílico?

Después es la respuesta corta, pero la pregunta larga es con qué. Encontré mi favorito casi por accidente: un gesso transparente con una textura un poco áspera al tacto, como si tuviera arena diminuta, que le da agarre a la superficie sin taparla. Esa tarde la luz entraba en una franja anaranjada que le cambiaba el tono a todo lo que seguía mojado sobre el papel, y por un segundo el gesso pareció dorado en vez de transparente. Nada de tazas medidoras — en la ferretería ya mido bastante durante la semana, así que en el cuarto de atrás todo lo hago a ojo, y el gesso no es la excepción.

Cómo se comporta un acrílico puesto directamente sobre una acuarela que todavía está viva es tema para otro texto que ya escribí antes; aquí me quedo solo con la parte de preparar el papel para que aguante lo que venga después.

Si te late explorar herramientas que no son pinceles, alguna vez conté cómo uso espátulas de ferretería en mis obras de técnica mixta, porque al final la herramienta importa menos que entender qué efecto se busca con ella.

Aplicando gesso transparente como sellado de papel sobre una acuarela seca antes de técnica mixta

El médium que arruinó una tarde entera

Un sábado mezclé el médium directo sobre la paleta, sin diluirlo antes, pensando que me ahorraba un paso. Lo que gané fue una capa despareja, con manchones más gruesos en unas zonas que en otras, que al secar dejó el papel con un brillo irregular que se notaba hasta con la luz apagada. Tuve que dejar esa hoja a un lado y empezar con otra, esta vez diluyendo primero en un recipiente aparte antes de tocar el papel con la brocha.

Crear relieve con gesso sobre un cuadro entero es otro cuento que también he contado en otro texto; aquí el gesso transparente solo cumple función de sellador, no de protagonista de la textura.

Con los selladores más líquidos aprendí a no frotar de más: si insistes mucho con la brocha sobre una misma zona, terminas despertando la acuarela que está dormida debajo, así que ahora aplico con una o dos pasadas decididas y dejo esa parte en paz, sin volver a corregir nada de lo que ya quedó abajo.

Si quieres profundizar en estos términos, hay un glosario de técnicas mixtas: acuarela, acrílico, tinta, gesso que armé para cuando a mí misma se me olvidan los nombres de tanto pensar en inventarios de la semana.

Error de sellado de papel en técnica mixta: el azul ultramar se vuelve gris por exceso de sellador

Lo que noté hacia la sexta semana

Ya para la sexta semana de estar metida en esto los fines de semana, empezaron a acumularse señales de que el sellado sí estaba funcionando. El gato, que todavía cree que mi paleta es un juguete nuevo, tumbó el vaso de agua sobre una esquina de una pieza que ya tenía la capa puesta, y en vez de que el papel se hinchara ahí mismo como antes, el borde del charco quedó quieto, casi dibujado contra la luz. Fue la primera vez que el papel se comportó tal como yo esperaba.

El tiempo de secado entre capas da para un texto aparte, con todos los tropiezos que tuve ahí; en este me limito a decir que le doy más tiempo del que mi impaciencia pediría, un día entero por lo menos, a veces más, antes de tocar la pieza con pasta o con óleo.

Mientras espero, suelo mover cosas de sitio o dejar la radio puesta en la emisora de boleros. Si tú también pintas en un rincón chiquito de la casa, hay un texto sobre cómo organizar un rincón de pintura en una casa pequeña que puede servirte para no dejar gotas de gesso regadas por todos lados.

Frascos de gesso transparente y barniz mate, materiales para sellado de papel de acuarela en técnica mixta

Sellar para habilitar, no solo para proteger

Elegir el soporte correcto más allá del lienzo es otro tema que también he tocado antes; hoy me quedo en el papel de acuarela, que es el que más dolores de cabeza me ha dado y, al mismo tiempo, el que más me ha enseñado. El día que por fin logré mezclar acuarela y acrílico en una sola pieza de principio a fin, sin que nada se despegara, es otra historia que ya conté aparte; la base de la que hablo hoy fue lo que lo hizo posible.

Estas horas del cuarto de atrás también me sirven para bajar el volumen de la semana, algo de lo que ya hablé en otra parte; aquí solo importa que el papel aguante lo que le pongo encima. La superficie sellada cambia de tacto, deja de sentirse como cartulina y pasa a algo más firme, con agarre suficiente para marcadores de acrílico, tintas espesas o pegamentos de collage sin que el papel se desarme.

Obra terminada de técnica mixta con acuarela y acrílico sobre papel de acuarela sellado

Si algo me llevo de estas semanas es que sellar no es ponerle un candado al papel, es abrirle la puerta a lo que viene después. Antes de subir un acrílico pesado, una pasta o una tinta, ahora reviso siempre que esa capa base esté firme y pareja; si no lo está, tarde o temprano todo lo que pongo encima se despega o se agrieta, sin importar cuánto me haya gustado el resultado el primer día. Esa es la única regla que me llevo al resto de la semana, entre la ferretería y el cuarto de atrás.

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